Meira Delmar,
música para la memoria
Manuel Guillermo Ortega
(Guillermo Tedio)
Universidad del Atlántico
Barranquilla - Colombia
Dividido en dos partes: "Presencia y ausencia del amor" (22 poemas) y "El mar cambió de nombre (18 poemas), Laúd Memorioso, el nuevo poemario de Meira Delmar, nos deja precisamente una emoción que se ubica entre la memoria y la música.
En la primera parte, Meira escribe sobre un viejo y clásico tema suyo: el amor por el ser ausente. Hay una hablante lírica que se dirige a un destinatario cuyo voz nunca se escucha expresamente. Hace tiempo hubo un contacto, una relación fugaz, un encuentro leve, una mirada: "destinos que un instante / se rozaron apenas en la luz / del encuentro". Aunque los amantes comprendieron que, en la fugacidad de ese instante, el amor los unía para siempre, la relación física, presencial nunca se produjo. La hablante rememora ese instante de encuentro o de desencuentro, llegando al autoapóstrofe, a la recriminación de sí misma cuando confiesa: "Yo no quise decirte: Vuelve,/ perdóname esta vez,/ se me hizo tarde,/ fue un pequeño descuido / de la vida, / una leve / distracción del destino". Fiel a la convicción de que en el amor no hay segundas oportunidades, la hablante va cayendo en el silencio, en el vacío, en la soledad, en la ausencia.


Pero no todo es ausencia, o mejor, solo a través de la ausencia plena y total, se llega a la presencia. Se trata de una negación que confirma y afirma. El único modo de conservar, de tener la esencia amorosa, es asumir la ausencia, el silencio: "Revestida de ausencia / tu perdida presencia / me acompaña". La contradicción o contraste solo es explicable en que se desea el olvido porque no se tiene el objeto de deseo, lo que conduce a la presencia intangible. "Olvidar es ¡ay de mí! / querer más al que se olvida" o "entrelazamos el amor de modo / que nunca el tiempo pudo, / ni romperlo el olvido".
De ese tránsito a la memoria, a la "tenaz historia / de lo que pudo ser y nunca ha sido", surge, para el lector y así mismo para la hablante, la confirmación de que el amor reina en la plenitud de la ausencia.
Hay otro aspecto, no temático sino técnico, en Meira Delmar, que quiero destacar. Me refiero al manejo de cierta armazón narrativa en los poemas de Laúd Memorioso. Se podría pensar que tal idea contradice el sentido o andadura profundamente lírica, personal, intimista de los poemas de Meira, pero no me estoy refiriendo a la temática o tópicos, muy específicos en la épica y en la lírica, ni a la predicación de acciones o anécdotas comunes a la narrativa, sino al tratamiento que se da en Laúd Memorioso a la estructura lírica, a las razones emotivas del poema. Aquí la emoción (generalmente la nostalgia) es tratada como un personaje al que se le somete a una acción o peripecia, según el esquema clásico, de introducción, nudo desenlace. El poema "El nombre", podría ser un adecuado ejemplo de lo que quiero anotar. Los comienzos de las estrofas sugieren de inmediato la andadura narrativa. Iniciación: "Deje tu nombre una tarde". Núcleo: "Yo me iría, caminante". Final: "Y otro día de otro tiempo", "Conmigo va desde entonces". Igual ocurre en el poema "Ausencia de la rosa".
Tal manejo narrativo de la emoción, del tópico lírico, se entiende en el deseo de la hablante de objetivar o hacer presente lo perdido, el amante, el pasado. El carácter narrativo que asume la nostalgia contribuye entonces a que el amor que no fue, sea en el vacío y el silencio presente.
El verso de Meira Delmar es una escritura limpia, diáfana, llena de una música, de un ritmo en que los silencios, las pausas y los sonidos se combinan de modo clásico, armoniosamente sereno. No hay estridencias en Meira ni exabruptos en su verso. Por ejemplo, la posesión que hace Apolo de Dafne es descrita con un delicado rubor: "salta el arroyo / corre los nemorosos campos, / cruza un valle, otro valle, / cae por fin en el roce de las manos extrañas. / Siente entonces que el limo la retiene. Raíces / son ahora sus plantas. / Y suben por sus venas los zumos de la tierra,/ y por su cuerpo ramas, hojas, tallos ascienden, / la blanca fuga truecan por el laurel inmóvil".



Con poemas como el anterior titulado "Dafne", Meira construye la segunda parte de su libro. Estos 18 poemas agrupados bajo el subtítulo de "El mar cambió de nombre", aún dentro del estilo elaborado a partir de las delicadas imágenes ya proverbiales en Meira, nos proponen, en efecto, un "cambio de nombre", nuevos temas y tópicos: los ancestros, la casa, la mitología, paisajes que ya no son el mar.
Puestos a indagar los aportes hechos por Meira Delmar a las nuevas generaciones de poetas, diremos que hemos aprendido de ella la clara vocación estética de su palabra equilibrada en el ritmo y la cadencia; su capacidad comunicativa del mundo íntimo, del tópico de nuestras vivencias personales, sobre todo la vivencia del amor ausente. Pero sobre todo, Meira Delmar nos ha enseñado el valor estético de la contención, de la palabra justa y redonda.
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El siguiente breve poema fue pronunciado por Juan Max (David Villacob) ante el féretro de la poetisa Meira Delmar, en la Catedral de Barranquilla, el día miércoles 22 de marzo de 2009, como un homenaje a la mujer de sensible personalidad y poesía hondamente humana y musical.
A doña Meira Delmar
Era una gaviota arpada
que universalizó su poesía
plena de mar y cielo,
de flores y brisa;
a la que unía el embrujo
de una personalidad
cautivadoramente delicada y sencilla.
Era la imagen viva y vivaz
de un estro esclarecido.
Juan Max
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© Manuel Guillermo Ortega
(Guillermo Tedio)
LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282
Ensayo
Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen II - Número 6
Julio-Agosto-Septiembre de 2001
PROGRAMA DE HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
BARRANQUILLA - COLOMBIA
El URL de este documento es:
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Meira Delmar, a los siete años
No sabía la niña o quizás lo intuía,
en su travesura de coronarse de flores, que, muchos años después, en 1995, sería "coronada" o reconocida Poeta Nacional, por la Universidad de Antioquia, como un legítimo homenaje a su vocación poética.